Un estudio publicado en la revista científica Archives of Internal Medicine confirmó
las sospechas: la píldora rosada, que salió en ese momento, tiene más
contraindicaciones que beneficios. De acuerdo con los análisis de la
investigación los efectos de la droga han demostrado ser modestos a la
hora de aumentar la líbido femenina. En cambio, los efectos secundarios,
tales como somnolencia, mareos, fatiga y náuseas, se hacen cada vez más
molestos y se incrementan con el consumo de alcohol.
Con este estudio, nuevamente salió a flote la pelea que se había armado
el año pasado por la efectividad del medicamento. En esa oportunidad la
psicóloga y terapeuta sexual Leonore Tiefer dijo que “esto no es más que
una mezcla de política, ciencia y dinero”. Esta vez, Ellen Laan,
profesora de ginecología de la Universidad de Ámsterdam aseguró que la
discusión sobre la igualdad de género era “engañosa y peligrosa”.